El aceite de oliva virgen reúne componentes que ejercen una acción protectora o preventiva frente al desarrollo de ciertos tumores cancerígenos y su efectividad en la reducción de los riesgos cardiovasculares.

Así lo ha demostrado la Universidad de Jaén, tras analizar las propiedades saludables de cuatro de tales compuestos.

Ácido oleanólico, ácido maslínico, uvaol y eritrodiol… A priori pensaréis, ¿qué es esto? Sin embargo, pronto lo entenderéis. Son cuatro componentes presentes en el aceite de oliva virgen, que confieren al organismo efectos beneficiosos.

Según afirma el investigador de la Universidad de Jaén (UJA), José Juan Gaforio, “dichos compuestos cuentan con propiedades antiinflamatorias, inhiben el estrés oxidativo y reducen el daño que se produce en el ADN, entre otras cosas”.

El también responsable del grupo Inmunobiología Tumoral del centro docente jiennense vinculado al Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario (ceiA3) subraya que tales efectos ejercer un papel protector frente a patologías como las enfermedades cardiovasculares o el cáncer.

Por lo tanto, el consumo de aceite de oliva virgen puede jugar un papel importante en la prevención del daño o deterioro en el ADN gracias a la presencia de los compuestos biosaludables mencionados anteriormente.

Solo el virgen…

El investigador insiste en que todas esas bondades se pierden cuando el aceite se refina y, por lo tanto, deja se ser virgen para convertirse en aceite de oliva (a secas). Y es que, la presencia de estos compuestos es un hecho diferenciador y exclusivo del aceite de oliva virgen. El resto de grasas vegetales carece de ellos.

No está de más recordar que el aceite de oliva virgen es el zumo exprimido de la aceituna, un alimento natural constituido por dos fracciones claramente diferenciadas. Por un lado, un 98% de su composición se corresponde con una parte liposoluble, formada por diversos ácidos grasos entre los que el ácido oleico destaca por su elevada presencia. Por el otro, el 2% restante de la composición está representado por una parte hidrosoluble que es, precisamente, la que alberga los componentes minoritarios.

Hasta el momento, los científicos han conseguido aislar más de 230 de estos compuestos. Muchos de ellos son de tipo fenólico y se distinguen por sus propiedades antioxidantes, como las que han demostrado tener el escualeno, los fenoles simples (hidroxitirosol y tirosol), los secoiridoides (oleuropeína), los lignanos (acetoxipinoresinol y pinoresinol), las flavonas, los pigmentos (clorofilas y feofitinas), el beta-caroteno, el alfa-tocoferol o las vitaminas A y E.

Fuente: Olivarama